Desde el proceso electoral de mediados del año pasado, Venezuela ha quedado convulsionada. La reelección de Maduro no podría ser más controvertida. El 28 de julio, fue proclamado ganador de las elecciones presidenciales por las autoridades electorales, bajo el estricto control del Partido Socialista Unido de Venezuela en el poder.
Pero la oposición de Venezuela publicó miles de actas de votación afirmando que su candidato, Edmundo González Urrutia, había ganado realmente la votación con un 67% frente al 30% de Maduro. Observadores independientes como el Centro Carter y la Misión de Observación Electoral de Colombia encontraron que las actas de la oposición eran legítimas, pero poco cambió en Venezuela.
Cuando estallaron las protestas por la votación, el Gobierno de Maduro detuvo a más de 2.000 personas en menos de una semana para aplastar a la disidencia. La elección quedó sospechada de fraude y desde entonces la oposición ha desplegado diversas actividades buscando que Nicolás Maduro ceda. Este viernes 10 de enero está prevista la asunción de su 3er mandato, y eso naturalmente reavivó las tensiones políticas y sociales. En los últimos días, el Gobierno ha desplegado una demostración de fuerza antes de la investidura, aumentando el número de policías y oficiales de seguridad en las calles y deteniendo a decenas de personas en todo el país, incluido un excandidato presidencial, según defensores de los derechos humanos. El clima de miedo es palpable en las redes sociales.
González se encuentra realizando una gira internacional buscando apoyo por el continente (estuvo en nuestro país, y también en Estados Unidos) por países cuyo Gobierno lo reconoce más o menos formalmente como presidente electo de Venezuela. Busca reunir apoyo para lo que él argumenta es su legítima Presidencia. Probablemente a costa de un gran riesgo personal, González también se compromete a interrumpir la fiesta de reelección de Maduro volviendo a Caracas, donde ahora es acusado de terrorismo, con una recompensa de US$ 100.000 por su cabeza, antes de la investidura del viernes. Varios líderes latinoamericanos, incluidos nueve exjefes de Estado de la región, se han comprometido a acompañarlo a Caracas, a lo que el Gobierno de Maduro respondió prohibiendo la entrada del grupo al país.
Cómo pretende hacerlo González es realmente un misterio: Maduro sigue firmemente en control del Ejército del país, y las medidas de seguridad se han endurecido mientras el Gobierno afirma estar bajo constantes amenazas de insurgencias y complots extranjeros.
Ahora bien: ¿cómo son los apoyos internacionales a favor y en contra de ambos?




















